sábado, 20 de mayo de 2017

" Flor de campo eterno "



Si miramos dentro de nuestro corazón,
 lugar donde el amor tiene el centro de su vida,
 encontraremos, sin duda, la huella y la suavidad
 de la mirada de María, que sembró en nuestro surco
 para recoger limpio  fruto.
 María, cuyo nombre no es rémora al ser   repetido
 sino que llena de dicha nuestra boca o nuestro
 pensamiento si la nombramos entre la multitud,
 solitarios a pesar nuestro pero  acompañados
 por su recuerdo.

Si estamos adormeciendo una idea para que

 permanezca en nuestro yo y no olvidarla nunca,
  seguro que querremos que sea el estado de
 la Madre, la virginidad de inmaculado ser, el que
 esté con nosotros cuando necesitemos su apoyo y esperemos una mano que acoja nuestra tristeza; 
 seguro que sentiremos, como quisiéramos siempre si nuestra fe   no la olvidáramos, que el ejemplo de su atribulada existencia de hija predilecta y madre elegida fuera nuestro espejo o, mejor dicho, fuera una imagen impresa en nuestra alma, para poder alcanzar, 
  alguna vez, el camino por donde ella paso, y besar, siempre, el polvo que levantó sus pisadas.

prosa de 
Eleuterio Fernández Guzmán

Fuente: www.mariologia.org










Mi bendita hermana por siempre
Aracely ! 



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2 comentarios:

  1. Su reflexión es bellísima! Gracias.

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  2. Bendita sea querida Marìa !
    Gracias a usted por estar aquì, hermana !

    Paz y Bien

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